I HOJA Piedra mayor que el polvo de esmeralda pulida esmero primario el sonido pleno crepitante a oídos pares, el viento surcando enésimos fantasmas de carne. Buscaba el aire del basalto temblando, sólo es surcar la arena de tu piel, como tostada hundida en leche. II HOJA Sonaba ya el repiqueteo las gramas chocando en suelo lechoso, fieles testigos de un aúllido férreo sobrecojiendo, lechos y toboganes de árboles, melodía de ejércitos de savia y raíces rajando la tierra entre cerros se divisaba mi dicha descorchada en algún diente que me piensa. III HOJA Era una punta de silex vestigio de cuando trilló una siembra filo del reino mineral, vetas espumantes traían los pasos entre carrusel los grillos insomnes, aquel verano, mayor que el polvo diamante, brilla lo intacto. Escritura rupestre entre huesos de tu agua y tu voz. El Inocente Förüq a 15-08-2026
Acto primero. No trabajo ni escribo por amor al arte. Soy mercenario mi verso. Yo no figuro muso de quien amo. Una fantasma que de coraza inextricable. Denomina su anonimato. Mi amor al arte es materia más compleja y profunda, como una gota de rocío cayendo por el cable invisible un pétalo. Sí. Dos. Soy mercenario, la naturaleza mi verso. Afán insobornable. Belleza madre incansable. De impresión inmortal. Esencia cantan deidades. Madre heridora de beldad arcana. De amor primigenio, natural, late mi verbo. Piedra mi arcano candente de silencio ardido. Piel con piel, corazón bebe mi sangre. Eje cauce, ritmo consonante. Lo que amo, poesía. Mi valquiria me consienta. A rayos indescriptibles de letra. Mercenario a ejecutar que servir impresión de belleza y su afluyente en letra. De sones mineros, repiquetea mi verso. Desdén de bardos. Y ningunos hombres. Besos de hoguera helada. Con antídoto secreto, vaines de espigas rojas. Y oro trigo subliman mis sentidos ávidos. Constelación de un...