La conocí en la oscuridad de la noche con lágrimas en los ojos, en aquella reunión vino a tocar mis manos, a salvarme de la mentira de mi sueño, el sueño de ella se acercaba a desaparecer entre la oscuridad aquella noche que batía sus alas rotas un ángel, ternura flotaba en aire y me besó antes esfumarse, en aquel círculo llameante crepitaban figuras y sus rostros velados, dentro aquel lienzo observé atento el crepitar cada llama qué he hecho, qué he logrado para cada milenio acabar en mismo sitio, reunidos los vampiros, qué del fascinante mundo me prometieron, de beso tras beso sanguinario, por mi recta mano muerta, prometo vivir de nuevo, entre lágrimas caidas y aquelarres en copas de sangre, algo afila el alma no tengo, sed de caricia, de capricho en colmillo, de placeres de cuerpo sediento, no odio el sentimiento aún orando siga pareciendo cerrojo, de cada mente camina su sitio, veo la sombra en el miedo, cada vez más y más atractiva algo que dejar traspuesto dentro, luchamos...