La polilla negra: Acogía perturbador pensamiento en tristeza, errático mío, infortunio, todo dormido ceño, mi sangre colmaba lóbrega y repleta, sobre la frente de nublos negros que encogidos, no lloraban. era gris mi despedida de noche tranquila, relucida, noche azulada, indebida, de destello desvelado, y pilares al cielo en hondo tributo, y carros llevando agua imantada de grises leviatanes. sombra de hombro incierta, arrastra vendavales furtivos, en espiral sobrecogedora, y sones de blanca nocturna luna, lánguido mi pecho ya profuso, se alzará a desmembrar, el eterno desliz, de luz anclada. En vals y alas, pequeña mariposa nocturna, gira la espiral su terror escondido, embebiendo el ingrato desvelo, fulgor de sus círculos errantes, quimera desangelada de vago destino caduco, derredor intranquilo enreda, misteriosa negrura; sin partitura de blanca seda, frenesí que jamás se separa de mí. coloso de su imán final de lisonjera luz, del candil que atraviesa toda dama oscuridad...