CUERVITO EN MANO I HOJA Apenas si soy más que los almendros poco llego a más que su blancura revuelo que duramente sí pretendo otro consuelo que ser razón a poco sin razones. Demasiados que por amor resultan vivos, los muertos fundamentos de mi deseo; apenas si consigo elevar con mi vuelo salvar testimonios yertos que cautivos. Vestigial granate soy de un resquemor del ir cantando meloso en terrazgo seguro. Almendro místico que jubiloso paradoja rendida que libera maravillas, cima de una dicha adquirida II HOJA Canta el que siente, señores, y escribe calidoso quien puede, perpetuo de condenarse cada día, estacando el mar de congoja, y de agonía, allí donde vista no alcanza, humildad, y vigor en la mañana, campaña que regia canta, y tañe campana, a la gloria inhumana, desdén de flores, y muertes armónicas, cifrado el dios cristiano, en su soberanía excelsa, honda como alto cielo constancia parca de tierra, nuncio de toda vida plena. III HOJA Todo beso una ternura fraga...
Abril de cuidado jardinero conozco, que vivificas a todas flores, a múltiple pulir tus labores, a mi magnolia, que venero; abril, tu placentero haciendo posar los sin sabores, brillan los desamores, marchitando sus albos resplandores, luces sien y señero contemplo a la lozana, tanto llena de virtud como de una fe, lucida, que mortífera, lloro, los pesares como mañana a mañama, trae la fontana, guardando en tierra confundida mi seca lágrima, hermosura qué tan ella priva y tejer la silente marcha entre pinceles, y los más crueles que hacen a mi alma esquiva. Förüq y Leannán-Sídhe El Inocente