Anochece de aquel otoño seco aún conservo hojas miré detrás del espejo, me contestó el otro lado, quién es ese hombre me mira qué pretende de mí, veo colores en el cielo nada atruena mi visión, qué esperanza vive en mí, que sueño rebrota por realizar, justo en oscuridad de mi cuarto donde todo comienza, he intentado tocar su mano, escapó sin permiso mi soledad, apenas treinta y siete primaveras gastadas, rasguñé la templanza del hielo, y su silente llanto, ella viene, cual criatura enmascarada noche al trémulo desvoz de alas rotas, afina su voz para traspasar corazas infinita y emblema capaz, el cielo y sus noches de amor, qué anhelos ahogas por dentro, cuáles sortilegios sellan tu alma, por querer quise ser pero soy el que nunca serás porque siempre has sido yo mismo, el que mueve el bolígrafo aún golpee el ánimo estertor y la princesa tu castillo se encuentre de uñas, qué interés riegan tus venas, qué luna te guarda caricia, escribir lo haré hasta mi letra sea gloriosa ca...
Soy adicto a tu felicidad extasiada, más que tu sonrisa risueña que afán de misterios y un mundo girando en torno tu vera, algo del placer maravillado, he nacido para sostener tu negra rosa y vals de estrella desapagada justo mi vida baila tu idea susurros de comparsa mi mano vera de sol volveré a iluminar tu parpadeo, y cada noche que aullo, reverbera mi pulso ingente atravieso el sonido viéndote ahora mantengo el lado, cada cuestión cada uno de tus supiros escalo tu espalda y nada dejo bajo de atrapar mi lado, fulgor entre estambres cada flor es tu prímula escarlata, no vine del suplicio dormido, no, no es piedra, es mi corazón, capullo o gusano que hila su capullo, cuenta atrás, no hay fiebre en mi mente el delirio queda escueto, soy llama, fulgor asido de amada creación, lo que eres, universo centellante amor de lunas sedientas, salvaje compostura, ímpetu flamante, arquitecta, mineral candente, blandido diamante. Mi secuaz espera. Förüq y Leannán-Sídhe