IEl ermitaño sanador: Era una montaña, habitada por un hombre escalaba un jaral divino con reposos de brezos y esparto, en sombras fugaces de árduo día, había de aquella romeros, y entre pinos caracoleaban, caracoles sonoros judíos, blancos, una senda llevaba al risco enervado, en pedruscos y rocas sembrada, carrascas de encinas jóvenes, blandían hasta acariciar severo cielo, entre pilar y ruego, brotaba que nacía, la dulce fontana eterna, como reguero un gato, bajaba y corría fluctuando, aquella loma de cima a suelo terreno, mordiendo y haciendo herida en terreno, una loma ciega que bajaba toda arcoíris de agua purísma, señeros cardos avistaban espinas y semillas dando sustento a colorines y pachoncitos, el alacrán soberano, y culebra bastarda ni necesidad hendían de ocultarse, una flor mágica de helecho brotó en aquel cerro, vetusto, de alma virgínea, iba descalzo aquel ermitaño, nadie le conocía, pero sólo él sabía su historia noble, su desliz, su Misión eternal, trasciende ci...
TIERRA YERTA MI ÉGIDA Y CELADA Sacerdote de Musa: Silencio me extirpa del vulgo profano mis cantos olvidarte jamás pueden, Musa, sacerdote yo de las Ninfas Musas, coronada implora tu gloria, desdén que amancilla los mortales, espejo inmiscuya, tu beldad piramidal . Doncellas hadas y Sátiros me escuchen entre el bosque de reina sombría, mi bardo imperio implore que presida a la izquierda de mis castos dioses; Zéfiros de tu alma me acaricien la forja, tempestuoso ímpetu de solana pulcritud; ungida en tus mares de manos que escriben, mi árbol alegre lluvias preludia, sobre la faz de esta espada, campo de primavera rigurosa con sus pretiles gestos sin azada furiosa. Turbio dispongo el alma de la piedra Frigia, sol humilde me acompase, púrpura naciente tu sayal desciende, vid de hondo señero de Falerno, su umbría sombra en racimo cultiva densa, a pie de honroso pueblo. El Castellano Halo chirría: Hoja, dime tus devenires desde un otoño caduco, a tus mil aullidos de á...