LA NIÑA DEL CARACOL: Cuando todas las voces queremos olvidar, una tan solo, ha de seguirnos siempre el silencio del trigal. Mi llama de amor viva en estas horas líricas afilo una realidad inefable, en la primavera tardía de mi soledad en el mar de aire su vuelo sobre océano de tres Parcas tres riberas de mi olvido, no cantes amor viniendo conmigo, que puede detenerse el viento, y cerrarse las alas del ave tus sueños, las canciones del alba, manantiales en fila ¡Oh. reloj sin horas! De las piedras blancas. II Colores, a veces son cancioncillas siendo mi vida tan efímera tengo el corazón afligido, sangrando bajo el manantío. Madre Castilla, ráfagas de tu sed, tu trébol inmortal, sed de altura y sin ascetas, déficit de luna, y de poetas, superávit de tristeza, gracias dioses, por la centella y la grama, en este ocaso con mis jaras, y montañas, la víspera pudiente aleja como un pájaro sin nueva primavera, duramente sin retorno. III Tus manos han llegado como amapolas. est...