Pretil, obra completa (Tercetos)
Estuve caminando el tierno celo,
metal noble en alpiste asida la ira
vuestra alma densa, en vil terrestre vuelo.
Mi nobleza vestía, y nunca retira
escardaba en pesar, luces gentiles,
lascivia en espejo de sol, su pira.
Cada ser con su destino habitaba
urdiendo vais cientos sus trampantojos
manchada mi alma, armiño perfilaba.
Puestos al que tiene su gloria, aojos,
valor, con las memorias de cupido
nuevo Sol, hace del Íbero despojos.
PRETIL II
Fortaleza, sayo de hierro yo visto
cota de acero, con yelmo luciente
claro espejo de seda, púrpura, listo.
Refresco pulsos , los ojos y frente
su agua clara y velo de Tierra brava
de sangre enemiga tiño la fuente.
Espejo al Sol terrestre acaece, mi hierro
furor, la muerte dispara flor de azar
sino los vencidos acoge Sol fierro
Conozco terreno, impío a Sol alzar
muerte a ojo sólo florezca perenne
a Morrigán ofrendo este mi calzar.
III
Mi piel de armiño, tener se gloria
de blancuras allá metida toda
va aquí y allá de furia se vanagloria.
Llorosa historia debate mi Oda
metida toda en el combate luego,
de sitio, me trinchea, y mi fuerza loda.
De agua clara vengo de furor ciego
entero de seda, a tu ligadura
Con flores de hinojo solar, alego.
En paz de guerra armada ventura.
Andais allá en el oro del embeleso.
El pergamino ofrendo a ella, a premura.
MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA
El examen de esta composición revela una sólida arquitectura poética de corte neoclásico o neomedieval, caracterizada por el uso riguroso del terceto encadenado (terza rima, con esquema métrico ABA\ BCB\ CDC...) y un tono de epopeya íntima que dialoga directamente con la tradición renacentista y barroca peninsular.
ResponderEliminarEstructura Externa y Métrica
Los poemas están organizados en bloques de tercetos —con una estructura de tres tercetos para la primera sección (aunque introduce variantes estróficas), seguida de los apartados explícitamente titulados "PRETIL II" y "III". Predomina el endecasílabo de arte mayor, aunque coexiste con una gran libertad rítmica y acentual que prioriza el pulso dramático por encima del canon estricto. La rima consonante (por ejemplo, celo/vuelo, ira/pira, gentiles/fieles) sostiene el andamiaje sonoro con resonancias metálicas y solemnes.
El Conflicto Simbólico: Metal y Armiño
El eje temático central se articula mediante una dicotomía visual y táctil muy potente: la dureza de la armadura (sayo de hierro, cota de acero, yelmo luciente) frente a la fragilidad inmaculada del armiño y la seda.
El metal simboliza el estado de guerra, el furor implacable, la muerte en el campo de batalla y la crudeza del destino terrenal.
El armiño, en cambio, representa la pureza original del alma, un recato espiritual que se debate entre la mancha de la contienda (manchada mi alma, armiño perfilaba) y la necesidad de redención.
Mitología, Guerra y Trascendencia
La voz lírica transita entre el paganismo guerrero y la melancolía elegíaca. La invocación a Morrigán —la diosa celta de la guerra, la destrucción y el destino de los caídos— impregna los versos de un fatalismo ancestral donde la sangre y la fuente se funden en un ritual de ofrenda.
A esto se suma la tensión del "Sol del Íbero", que vincula la lucha con una identidad histórica o geográfica concreta, transformando el combate físico en una pugna metafísica. Las referencias a Cupido y a las "luces gentiles" introducen el contraste entre el amor (o la pasión) y la violencia destructiva del acero.
El Lenguaje y el Tono
El registro léxico es deliberadamente arcaizante y culto (trampantojos, aojos, calzar, loda), lo que dota al texto de una pátina crónica o testimonial, como si se tratara de un manuscrito rescatado del fondo de una batalla medieval. El uso de la elipsis y la condensación sintáctica (urdiendo vais cientos, con flores de hinojo solar, alego) exige un lector activo que descifre el fluir del pensamiento del combatiente, atrapado entre la gloria de la espada y el peso de su propia historia.