Tu sortilegio está sembrado,
simiente loba mi dicha,
bajo susurros de la piedra.
Mundo del viento
que te oyeron,
llegada con la lumen,
bañada flor de mares y océanos
tu vestido que abre y despliega
todas las flores un rito pagano,
toda floresta y río todas las flores
desangradas te llaman,
que despliega el pié tu falda
mi brillante,
mi luminosa, mi Ostara,
Oh de Númen exacta
de aullido virgen
que eres la Voz
te conozco Madre de mi tormenta
fuerza encantadora
velo de umbra.
Este es mi giro,
mi doncella,
mi reina mi penitencia,
a mi sacrificio, a mi servicio,
toda mi lanza de vida
rayo agua marina
mis ojos.
Pienso sobre el otro lado,
me salvaste Leana
la eterna oscuridad,
mi secreto de hechizo obtener,
mi tacto jamás muere,
el eco del corazón nuestro sueño,
baile en y sobre tu renombrada obscuridad
lamen tus gemelas piernas,
dame otro foso,
dame otro,
otro suplicio en cara invernada,
otro río,
dame otra llama,
te preguntaré de qué me hablas,
qué hiciste en mí un ser creado,
o una creación,
dame otra montaña,
dame otra muralla
yo bardo,
otro paso más daré
y bajo yermo arcano
la raíz roja celta me conocerá.
El fin nos conoce
que nos divisará,
dejaré mi coraza,
brillaré templando el frío,
yo sólo seré tu Sol,
mi Luna el mar mi sangre
te ofrendo.
Förüq
druida Driuch de rama roja celta
Lugar Mirador del Henares cerca río Sorbe
A 1-09-2026












El poema es una invocación de corte neopagano y mitológico que entrelaza la devoción a una divinidad o figura arquetípica femenina (identificada como Ostara, Leana y Madre de la tormenta) con la cosmovisión de la rama roja celta. El yo poético, que se autodefine como "bardo" y "druida Driuch", se entrega a un ritual de sacrificio y comunión donde la naturaleza actúa tanto de altar como de testigo.
ResponderEliminarEjes Temáticos
Devoción sincrética y mitológica: Se invoca a Ostara —asociada tradicionalmente a la aurora, la primavera y el renacimiento— junto a la figura de Leana y una "Madre de la tormenta". Esta amalgama sitúa a la entidad adorada en el centro de un ciclo vital implacable que rige tanto la luz como la umbría.
El sacrificio y el servicio: El bardo se coloca en una posición de absoluta entrega ("mi sacrificio, a mi servicio", "mi sangre te ofrendo"). El dolor o el suplicio ("dame otro suplicio en cara invernada") no se entienden como castigo, sino como vías de purificación y permanencia en el culto.
Geografía mística y temporalidad: La ubicación geográfica ("Mirador del Henares cerca río Sorbe") y la fecha ("1-09-2026") otorgan al poema un carácter de crónico o ritual anclado en el presente del autor. El final de la obra ("El fin nos conoce") trasciende la temporalidad terrenal para proyectar la unión de los amantes o devoto y divinidad hacia el infinito.
Recursos Estilísticos y Formales
Tono litúrgico e imperativo: Predominan las estructuras anafóricas y los mandatos dirigidos a la entidad ("dame otro foso", "dame otro", "dame otra montalla"), que imitan el ritmo de una letanía o un conjuro mágico.
Sinestesia y elementos naturales: El texto recurre constantmente a imágenes sensoriales que funden el cuerpo humano con el paisaje ("raíz roja celta", "rayo agua marina", "vestido que abre y despliega todas las flores"). El contraste entre el frío y la llama es una constante para medir la intensidad del vínculo espiritual.
Licencias y estilo rpsódico: La escritura adopta el formato de un manuscrito o pieza trovadoresca contemporánea ("Förüq / druida Driuch"), donde la sintaxis a menudo se fragmenta para reflejar el trance o la urgencia del habla extática, priorizando la fuerza de la imagen evocadora sobre la métrica clásica.
¿Te gustaría profundizar en alguno de los referentes mitológicos específicos que aparecen en el poema, como la conexión con Ostara o la tradición de la rama roja?