Unos labios
que tus rosas me invaden,
ojos de frío que me piensa,
cómo nace el amor,
de viento, lágrima en bosque,
tus cabellos de eternidad victoriosa,
pétalos de boca que yo sufro,
noche agota mis luces imberbes,
quebranto tu risa
ya abre tu rosa nueva,
veces solo
que una alegría desnace,
lecho mío
con almohada de sombras,
voz como grito de paz
y de infancia,
sueñas, divina, clara, pura de inocente,
vida, estancia, ansia arde ahora
silencio oscuro clama,
cerca la distancia aclama,
he nacido de repente
de tacto presente,
en fragancia del desvelo,
uniendo mar y cielo
quien yo era
que mi resurrección lucha y procura,
grilletes de siembra
encadena el miedo lunar
de carne estremecida y lisa,
pestaña malva
que comprende
toda voz obscura,
tus ojos son de verde joven esparto,
hondo tu río
que redobla mi gusano,
oh, de pasión enardecida
vives ahora
me vives la espadaña
de piedra sin tañer la campana,
de fértil trecho, o navío,
entonas de mar,
de término y llegada.
Oro hacia la altura,
esbeltez de piedra dura,
en estrellas enhebrada,
de luz plantada,
de soles coronada;
de espiga eterna
ascensión cuadrada
toda de cielo
tu columna pura,
yo respaldado
de una caja de silencio,
de simple hielo, agua me corre,
boca al grito,
lloviznando flores,
de paso cuerdo
que amor me floreces.
El Inocente
Miguel Esteban Martínez García
06-09-2026
GUADALAJARA





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