En angostos días
han de ser luto
eterno en memoria.
Después de la lucha vana
de la dura opresión
que gemía su tierra;
sin aliento
y el cuello pusilánime
tendido a un tiempo
que destino cerraba
puertas desquiciadas
del Imperio del Mal
Todas plagas sobre
España naufragaba
Entonces pedí a mi
espíritu:
Abre las puertas
Golondrina o vuelo
huye a la meseta
castellana, y vive
allí de la miseria
ausente.
Mostrador la huella
sanguinoso de este
oficio sin remuneración
de siempre abominable
tronó i se apareció
un espectro azura
y un domo
junto a él me vio
vi una red de sangre
y su firme hipocresía
Oh, mundo todo adoración
y amores.
se mostró entonces
una pesada sombra
de frente pálida y odioso
ojos de víbora fría,
le dije Príncipe Carlos
la sombra de la muerte
te oculta, y aún
pretender fascinar
que engañar,
ni tu sangre real,
ni tu relele cordon
ni felicidad pudieron arrebatarnos
En la tarde dolorida
escribo por el aire
quieto i un pinar
enoblecido.
Suena sonorosa,
pavaroso i el repetivo son
al agua del monte,
la sed de tierra;
vago por la senda
porque i pinar, y huerto
sed intenso, sed
de largas tarantas y horas;
llegaron aguas
ondas que avecinan
al punto por regueros
caminos en la falda
de un cerro reluciente
dorado por su cielo
por los regueros
las ondas que brotaron
de santos manantiales,
surcados en arroyos,
menudos y someros,
trazados a capricho,
bulliciosas fuentes,
mientras cantan con
sones cristalinos,
bosquecillos que giran
rosas y chopedos al
albo, la vida que va
securta i baja de las
cumleres enojosas
ya su sal deja las alturas
y destribuye mercedes
por el valle.
la vida del roguera
vida tan alegre,
gotas tan puras y limpias
horizontes,
baja los montes de
rojo en rojo,
el día que se extingue
su rápido existencia
devorando con su ruido
color y transparencia
si evaporar rinde
al cielo su ofrenda
salud que colora
el suelo,
muerte que vale
su vida
y el resurgir
sigue con ello.
He aquí lo siempre broncíneo
que sacude el verso
como colerizo capullo
se agita el verbo
de triste segundo
place el escarabajo
de lento escolar el día
y su miseria plácida,
borde de tierra
merced que no limpio
su amor que afluye
sus leivros bordos
como número,
secreto verde entre oídos
a mitad de corona
entre cielos vedados.
escarabajo de memoria rota
y patitas entre pétalos
su rodar entre hierbita
suaves, entre azur
y espino de rosa,
su amor entre silencio
reverdecido, entre sol ominoso
y su mordida de suelo
el escarabajo,
escarabajo de memoria corta
regres de nudo efímero
que no abra mariposas,
sí, huellas que circulan
el viento.
Hay más coraje
en el desnudo
que tuerto no lenzo
cristal ni gigante faro
Flor silvestre,
que cogiste en mi monótono
pálido silbido entre gramas
deverás la pastora
estrella, la presencia de
Valle y su lirio
sanguinario,
puros céfiros flameantes
rubor en olas
la luz de mi despertar
ya cuando te vi,
presentí el perfume
invisible problemas
que llorabas ven
el blanco páramo
se rendía a los montes
trocados a tu beso. Fui
Destroce la cristalina luz
que hiende el fuego
cuerpo, que repleto
la dicha.
El fuego herido quisiera
la turquesa de frente
mientras se quiere
con un absoluto diamante
rendido, el humectante
sentimiento eres
memorias azules
de labios malos,
transcurre lo orado
y los que se oro
como corazón que no se
rinde ni en medio de orillas
rubor de fauces jóvenes
vida de la groma jubilosa
de la tarde,
id, rojas firmeza!,
Vivir en faltas de rastro
y vastos laderos,
de cielo vivido,
y siembra escabrosa,
que reflejan soles pulientes
huída del solo pájaro
amor que rueda severo
la voz fría del cuerpo,
la noche crepita
por la música
tu lengua oscura,
oh, sonrisa fluyente
por mi corazón escordado.
Nos inhalamos, partidos
por la luz heridorą,
de labios violetas en
allegado,
huyendo de la sangre
hiriendo sol fierro,
lecho mitad sur!,
flores de hondura en
espino, gema del verte
nueva, te quiero
de noche latiendo
infraterrestre, de amar en
de colmillo a colmillo
pareja
allá de luz que tiende
y toca toda.
NUEVE SIMIENTES
I. Halle donde me halle
crecerá del viento
la semilla en su valle.
La hoja muda crecerá
retornos del ciprés;
ahí Sol dormirá.
El pesecillo de plata
correrá, duradero,
el azúcar de mi sonrisa.
II. La dulce cicuta triste
mi piel arrojará
mi alma siná viviente.
La nube llorará
mi gromo rojizo,
el sueño perdurará.
Luna de plata sempiterna
y su réquiem elevado,
mi montaña de nieve eterna.
III. El río llevará un latido,
recerán las gotas
mi árbol será sentido.
Ofma vieja en retoror
raiz de su padre,
alma anclada en gozo.
Atardecer de invierno,
sombra de abejo
desde mi infierno.
10-2450-7683
IV. Caracol de mi camino,
encuentra la ruta,
olvida el romero su destino.
Fuerza vivá para remorderte
mi aliento ciego lo divitará,
protesto para muerto olvidarte.
Golondrina de solitario
vuela tu fuego en círculo
que tus ojos sean mi vicio.
V. Amapola de roja! Tu andar
songra en tierra
ana mi sed de arroyo.
Cielo pequeño alcánzame
mágica el sonido
tiene el viento quien radar
Cielo pequeño alcánzame
mágica el sonido
tiene el viento quien le reclame
Oliva de sembradío
trigal de sentido
naranja de mi regadío.
VI. Salamandres de pared
bebe de mis plantas tu sed.
Helecho de bosque sombrío
alegra el verso seco;
luce la golondrina su
hado de mi desvario,
tu peña vuelto moro
espiro amarillo de mi desmesura.
VII. Hierro luce mi espada
esta calma otoñal,
mi vida de tu savia prestada.
Salvaje canto de tu madrugado,
grillos de galán de noche,
blanca dama de noche,
flor estrellar.
Hinojo al fuego,
semilla de sol latiendo
mi curativo ruego.
VIII. Abrigo de campo / Saleroso /
reloje canto de transeunte /
muerto en vilo mi trasgo.
Surco de piel labrado
suro de mis esperanzas,
placer de aquello provisto.
Ola de mar que llega
caracol que entorna
en sol y arena.
Vida de mi quimera /
gota pasada en lo áspero, /
flor abierta de primavera. /
Pipas de mi recuerdo /
en verde musgo /
un fantasma de lo vivido /
muerto. /
Vida de mi quimera /
corazón te abriste vibrante /
y voló un colibrí. /
El Castellano /
Lennon - Sídhe /
28/09/2013
X /
Rosa canina yérguete, /
eres la ambrosía /
blonda sin nuevo día. /
Espinado coricio /
barbotón de melodía /
Tú, sagaz rosa. /
Miel de cada abeja /
cascada tu armonía /
providencial rosa tu pleitesía
XI /
Diente de león /
tu flor estrella /
del todo yermo terreno. /
Albor de soldados dados, /
tu conquista todo suelo /
blande desde la arruga. /
A tu hoja yerguido, /
tus simientes son raíces /
toda tierra quiere volar.
XII /
Oh caléndula powersis /
eres belleza simple /
tu savia dura. /
Que caracol ni osa morder /
alegría mi camino /
que silvestre roces. /
María Oro flor /
de casa difunta, /
maravillosa de tus halos maravilla
Te oigo pronunciar /
mi nombre bajo /
tus secretos labios /
hundidos en purpura, /
entablón casi /
renegón de tu revuelta /
de tinta, lloro /
sangre, musgo, /
o las tres potencias /
oh, de mi alma, /
perdida en tu abismo /
de letra y conspiración /
angélico donde duele /
la estética cicatriz /
deja tu humora voz. /
Föriq
Siembra en el suelo /
la misma carne hace /
sombra de los siertes /
clavando simiente, /
de ola amarillo /
a alimentar rápido /
si oleres mi habitación /
de cobre en piedra, /
todo duele menos el amor /
que te confieso, /
hice hilera de rastrojos /
y piedras de Infiernese /
acariciaba la yerba, /
su secreto de cuerpo /
baja tuerca; /
hice foso con cuero /
y ornamentarlo por /
agresor con cuerno /
bajo rayo, tu ojo virginal
Eternidad remarcada /
en seno un diverso, /
marcando el amor solare /
un campo florido /
entre falsa avera /
y docenas forrojas /
crecía allí entre /
la cistona ni amapola /
llamé de fuego, /
temblor de piel interno /
donde te reflejas en /
su corazón vivo. /
Mi destino ya finere latir /
en tus moros cuarto duerme /
enlabrar mis ramos sordos /
con tu lento húmedo /
insabornable, /
sea mi sombrero por fin /
delicado siempre no te lastime.
Realidad resbalosa /
entre dos dimensiones /
de humo, papel o tinto /
historia de cuerpo /
y abandonado lucro /
de carne que aún brilla /
de sangre negra /
y corazón azabache, /
davor de pena a latido /
incierto, justo aquí /
entre el ansioso, entre /
lo verde, en la tierra, /
sospecha de espectro /
o sangre que corre, /
su eterno secreto /
un amor en campo sembrado /
de corazón vivo /
con oscuro hueco /
repleto sin latido, /
temblor amarillo /
y su gozo en ojos
Mariposa sin nombre /
marcha como sangre /
de beso falto /
rostro destellante /
su dulce amor de pariente /
de sol liberrimo /
parecido tu carne /
última rayo, de rubí /
ardiente pluma; /
silencio como se acaricia /
lo quieto, /
cuántas noches ya te he esperado /
oh oraso bajo la tierra /
esta locura de maravilla /
que abrazo y toco /
encendido en sol helio /
un mayo resplandeciente /
sí, soy el destino /
y te he querido /
como siempre, reflejo /
en mi frente.
Mientras los sones gitanos /
celestiales vislumbres, /
cuerpo dichoso todo luxo, /
realidad de jardín /
las flores desengranadas, /
tijerezo de otro fulgoroso /
frenesí de la luna /
y sus besos; /
oh, corazón anhelante /
de esparmo cristalino /
cruza el negro falaz, /
su hoja de arena /
dentro el Sol, /
dentra el verbo /
que llega al pequeño /
escarabajo suave, /
después de alguna muerte /
a merced de la tierra, /
el amor era /
como un pájaro
Insobornable miel de tu voz
ocurrieron, sondez
de un vítreo mar azul
sin ascua ni hiel
en mares,
una sola amapola
tu honda vena,
procesión de besos ausentes
cadencia milenaria
en baile de chicharras,
vine por un hada verde
no me iré sin corroborarte
de este asilo insono
yo traigo tu flor luna,
guardaré mi sigilo
por si vuelvo.
Beba tu agua
hidromiel vuelve
caracol de mar y arena
que entonces fuiste expresarte
maravilla en tu pelo,
sosiego nománero
visto mi amor eterno,
no pedí por un este
párpamo de devojos /
recibí temores que
espinos pares /
vengo a destar al viento
todo mi amor te siembro
oh, mi hechicera cristiana
me sabes sonar
ídem solarás solerme,
de un incierto saber
te tuniza fragante
la rosa /
que mi maravilla hermosa
que florea nodre este
estreión / que me critiquen
incoyos que enraicé
mi esposo del Sol,
mi flor de Odín
en su palpitar sedoso
de corazón,
de caléndula en moro
siempre seré
su caballero procero
a desplegar su sonrisa.
recojo con los estambres,
el rocío del alma y la sal del ojo
flores que bailo
entre telornos donde coro
mi pera.
Mi destino es de tierra
y todo lo que ella devoro,
amor en pecho abierto
donde destelló un corazón
descansar nunca
este royo que me sube
y huracanado amor
de infierno,
dolor que jamás blandes
eterno,
pena que vencerá
tu rayo omnicioso,
muerte, si dudo no es por tí
es por mí.
cuchillo fiel, mercenario,
hirviendo un adorrón furtivo
pondrá mi asedio
sobre tu mudo retrato.
Grita mi estupor
y fieles de fauces
hieren volteando
una boca que la orden
mece,
flores mi costilla
un errial de Castillo,
bascula el sentir de mi
enamorado palabro,
oh, cepo que a tí te alcanzo
cimas, que tu voz se hace
meseta.
¿Quién o Tú en la cordura
del ser, en su piedra
te lleva perdida /
vaporizados + torres de ladllero
que ol alma escafor
quitaron quieleron
los cuerdas de tempestades
laveros de colera
gimer tierras
en tu romblere
en tu de cor de voron
que se harto vicios
allí, piores avales
estirando unos pulmones
mi noción solere
uno flor del desvelo /
vida es notro, pedro de roserar.
Escardo yo, de una vez
los cortejos enlutados
que pudiste volar
solere los ploror obscuros
de mis lápidos:
Enmudecen los ciegos
yernos de mi árbol,
para sentir lo callado
omniatos de los verros.
Encierro en fosos
los reinos de todos
ciudades, donde este tierno
arconteñol rece /
monto al monto subterráneo
el lívido aromo tado
espectro precipito,
ahinco todos mis espejuelos
y juventud.
permite que ver
tus tierras valquirias,
de piel y seta /
germina mis pechos falangys
de mis mros /
sé viento que paso
y me respiro,
y no tenga que volver
mi rostro,
No busco la liviana cicatriz
de tu sexo,
sé incitar a estas fantasías
su levita de noche,
vestigia florido una corona
Me aportaré de asuntos
doroes, cualquier tarde
puedo abandonar a esto
que riego.
Tarde de ancha ocuro garrote /
de romas ruales sin sonido /
pies lisos y huecos /
de alto dios vestigial,
viento que alargó mi pulso /
entre hojarasca de aves
casi transparentes /
silencio de speros vacíos,
Qué espiga tan sagrada
la de tus pechos,
agua de cipreses y mi
tormenta,
dinteles de niños translúcidos
No he muerto,
no soy hija del odio,
ni de una muerte,
vivo ahora en el suelo del
delgado cielo soterrado.
En mitad un silencio
me hallo,
donde habitan crepitadores
sardos, fulgores metálicos
resplandores de sueños
borrados en remonso
en el descanso del chirrio
la madera /
unión de fuerzas,
comunión todos energías
telúricos, imagen nuda
adentrando un espejo
negro refleja tus
belleza, que reclamo
que domino mi
realidad mi todo,
mi señor.
Quise naufragar a mitad
este viento mesetero
justo la cima
me hizo montañera,
me hizo hombre
quise volar contigo,
mi golondrino,
me boté en tus fuentes
en tus pozos insondables
mi hadita de mayo,
hoy mi subrepticio
laté en cada destellito
bello de vida
su calor, sus patitos
me trepan, quiero mantenerme
mi voz diáfana segura en
tu lealtad.
salí el musario cerro
gemía lo dicho por
entrelazarle una disposición
suprema orden
mundo vive la Musa
de un poeta montañero
desciende su risco,
cultivarse puede
semillas estelares
como ráfagas y estelas
como notas y sinfonías
de sueños intocables
se pueden capturar
estrellas y lealtad
a ello, lo más bello
el horizonte por fin
y ya no luce sediento.
llegó el momento.
A la piedra luciente
tu cuerpo vivo canto
piedra de río
que sobre mí no ha
de pasar,
de fondo ya, raspedo
realidad de tu forma
serena, de besos
que destellan, de música
incierta.
Oh realidad
que te niegas a ti
mismo,
dices que jamás
has existido
sobre el suelo ardiente
sobre la arena
de la profunda muerte,
cuerpo extendido
que canta sobre lo verde
claro espejo donde
las aves
azul cielo que sospecha
cara labios,
piedra viva,
luciente latido
tu escultura de carne
y capacidad de estrella
por un azar
donde soldarse,
brillo de una luz
un desnudo trémulo
Brillo que a la
creación rindo,
tus dos labios de acero
libélulas de fuego
tus gemelos tiernos
se miran entre ellos,
pluma que te esconde
entre mi papel de sangrar
quiero saber el pronto
secreto tu existencia,
y tus venas de ríos
que se sonríen,
en tu frontera
de moras nuevas,
sol rivera y su párpado.
Föruq
Aipsipila
Féanán
Srahe
Miguel Esteban
Mientras, tus faros
palpitan, horizontes
abren almáticos
a una armonía
crea y rebrilla
en tu mirada
verdor jovial disponer
todos campos
entre erizos viejos
y caracoles serranos,
tu alma rebrilla
voladora de páramos
y labriegos sordos
mientras el ojén
secular de la encina
te otorga su virginal
encanto y frenesí
no halo más cielo
que mirar tu corazón
escondido allí habitaba
la simiente
y el girasol encornado
admirarte como
se admira una maravilla
a Flor de Odín
esposa del Sol llamaron
tu mar de tierra
nuevo me cercas
y mi paridad de escala
te responde
no importa que no
te veo, no importa
que no te tengo
porque eres semilla
divina
y, después del invierno
verás florecer,
Eres mi medio
fuego, mi medio
latido, y lo daré
por eternidad parce
que sí y de ver
secreto
como fuego pasaje
de cipreses somos
y jamás consumidos
pero sí prendidos en nido
Camino de ceniza y de fuego
tu voz, inextricable me
avorra que la buscaba
el fondo de alabastro
pizparra en lo que
duerme el tejado
Entre dioses y córticos
a la verdad de las cosas
que me dice el secreto
su corazón virgen
igual de bosque diminuto
tu silencio bosque
umbrío que tanto
fogar me dispone
en latido de frenesí
y letra
insondable miel de tu voz
ocurrieron, sondeos
de un vítreo mar azul
sin ascua ni hiel
en mares,
una sola amapola
tu hondo verol,
procesión de besos ausentes
cadencia milenaria
en baile de chicharras,
vine por un hada verde
no me iré sin corroborarte
de este asilo insondable
yo traigo tu flor luna,
guardaré mi sigilo
por si vuelvo.
Bebo tu agua
hidromiel vuelve
caracol de mar y arena
que entonces fuiste expresarte
maravilla en tu pelo,
sosiego monóvero
visto mi amor eterno,
no pedí pan en este
páramo de abrojos,
recibí demonios que
espinos pares,
vengo a desatar al viento
todo mi amor te siembro
oh, mi hechicera cristiana
me sabes sonar
ídem sabrás solarme,
de un incierto saber
te traigo fragante
en rosa,
que mi maravilla hermosa
que florea sobre este
estrecho, que me critiquen
incorpoc que enraicé
mi esposo del Sol,
mi flor de Odín,
en su palpitar sedoso
de corazón,
de caléndula en mono
siempre seré
su caballero proboiro
a desplegar su sonrisa.
recojo con los estambres
el rocío del alma y la cal del ojo
flores que bailo
entre telovros donde cavo
mi pena.
Mi destino es de tierra
y todo lo que ella devoro,
amor en pecho abierto
donde destelló un corazón
descansar nunca
este rayo que me sube
y hurañado amor
de infierno,
dolor que jamás blandes
eterno,
pena que vencerá
tu rayo omnicioso,
muerte, si dudo no es por tí
es por mí.
cuchillo fiel, mercenario,
hirviendo un adormón furtivo
ploverá mi osadía
sobre tu mudo retrato.
Grita mi estupor
y fieles de fauces
hieren volteando
con boca que la onda
mece,
florece mi costilla
un erial de Castilla,
bascula el sentir de mi
enamorado palabro,
oh, cepo que a tí te abarco
cimas, que tu voz se hace
reseto.
¿quién o tú en la costra
del ser, en su piedra
te llevo perdidamente,
vaporizando + torres de lealtad
que el alma excndor
quitaron quietaron
los cuerdos de tempestosos
lores de colera
gimer tierras
en tu rombere
espejo de oro de voyor
que se hizo vacío,
allí, pinores orales
estirando unos pulmones
mi noción sobre
un flor del desvelo,
vida es rota, pedro de renacer.
Escardo yo, de una vez
los cortejos enlutados
que pudiste volar
sobre las placas obscuras
de mis lápidas:
Enmudecen los ciegos
yermos de mi árbol,
para sentir lo callado
ornatos de los vernos.
Encierro en fosas
los ruinos de todos
ciudades, donde este harno
archinaga mece,
mando al monto subterráneo
el lívido aroma todo
espectro precipito,
ahinco todos mis espejuelos se encenderán
y juventud.
permite que ver
tus tierras Valquirias,
de piel y seda,
germina mis pechos falanges
de mis rosas,
sé viento que pasa
y me respiro,
y no tengo que volver
mi rostro,
No busco la liviana cicatriz
de tu sexo,
sé incitar a estas fantasías
su levita de noche,
vestigia florida una corona
Me apartaré de asuntos
duros, cualquier tarde
puedo abandonar a éste
que siego.
Tarde de ancha ocasa girasol,
de romas reales sin sonido,
pies lisos y huecos,
de alto dios vestigial,
viento que alargó mi pulso,
entre hojarascas de aves
casi transparentes,
silencio de níperas vacíos,
Qué espiga tan sagrada
la de tus pechos,
agua de cipreses y mi
tormento,
dintel de niños translúcidos.
No he muerto,
no soy hija del odio,
ni de una muerte,
vivo ahora en el suelo del
delgado cielo enterrado.
En mitad un silencio
me hallo,
donde habitan crepitares
sardos, fulgores metálicos
resplandores de sueños
borrados en remanso
en el descanso del chirríos
la madera,
unión de fuerzas,
comunión todos energías
telúricos, imagen neta
adentrando un espejo
negro refleja tu
belleza, que recobro
que domino mi
realidad mi todo,
mi señora.
Quise consagrar a mitos
este viento mesetero
justo la cima
me hizo montaña,
me hizo hombre
quise volar contigo,
mi golondrino, allí...
me besé en tus fuentes
en tus pasos insondables
mi hadita de mayo,
hoy mi subrepticio
late en cada destellito
bello de vida
su calor, sus patitos
me trepan, quiero mantenerme
mi voz diáfana segura en
tu lealtad.
salá el musario cerro
gemía lo dicho por
entrelazarlo una disposición
suprema ordeno
cuando vive la Musa
de un poeta montañés
desciender su risco,
cultivarse puede
semillas estelares
como ráfagas y estelas
como notas y sinfonías
de sueños intocables
se pueden capturar
estrellas y levantarse
a ello, lo más bello
el horizonte por fin
ya no luce sediento.
Llegó el momento.
A la piedra luciente
tu cuerpo vivo canto
piedra de río
que sobre mí no ha
de pasar,
de fondo ya, raspado
realidad de tu forma
sereno, de besos
que destellan, de música
incierta.
Oh realidad
que te niegas a ti
mismo,
dices que jamás
has existido
sobre el suelo ardiente,
sobre la arena
de lo profundo muerte,
cuerpo extendido
que canta sobre lo verde
claro espejo frente
las aves
azul cielo que sospecha
cera y labios,
piedra viva,
luciente leñoide
tu escultura de carne
y capacidad de estrella
por un amor
donde solarse,
brillo de una luz
un desnudo trémulo
Brillo que a la
creación rindo,
tus dos labios de acero
libélulas de fuego
tus gemelos piernas
se miran entre ellos,
pluma que te esconde
entre mi papel de sorgas
quiero saber el pronto
secreta tu existencia,
y tus venas de ríos
que se sonríen,
en tu frontera
de moros nuevos,
Sol ribera y su párpado.
Förug
Tipsipíra
Feanán
Srahe
Miguel Esteban
Mientras, tus faros
palpitan, horizontes
albergan almáticos
a una armonía
crea y rebrilla
en tu mirada
verdor jovial disponer
todos campos
entre erizos viejos
y caracoles serenos,
tu alma rebrilla
voladora de páramos
y lobriegos sordos
mientras el ofor
secular de la encina
te otorga su virginal
encanto y frenesí
no halo más cielo
que mirar tu corazón
escondido allí habitaba
la simiente
y el girasol encornado
admirarte como
se admira una maravilla
o Flor de Odín
esposa del sol llamaron
tu mar de tierra
nuevo me acercas
y mi pureza de escoba
te responde
no importa que no
te ver, no importa
que no te tengo
Porque eres semilla
divina
y, después del invierno
verás florecer,
Eres mi medio
fuego, mi medio
latido, y la llamo
por eternidad parece
que sí y que veré
sentido
como fuego pasaje
de cipreses somos
y jamás consumidos
pero sí prendidos en dicha
Camino de ceniza y de fuego
tu voz, inextricable me
avorra que la buscaba
el fondo de alabastro
piso viva en lo que
duerme el tejado
Entre dioses y cánticos
a la verdad de las cosas
que me dice el secreto
su corazón virgen
igual de bosque diminuto
tu silencio bosque
umbrío que tanta
frigor me dispone
en latido de frenesí
y letra
[1000076564.jpg]
quise consagrar a mitos
este viento mesetero
justo la cima
me hizo montaña,
me hizo hombre
quise volar contigo,
mi golondrino, allí
me besé en tus fuentes
en tus parajes insondables
mi hodita de mayo,
hoy mi subrepticio
late en cada destellito
bello de vida y
su color, sus patitos
me trepan, quiero mantenerme
mi voz diáfana segura en
tu lector.
[1000076565.jpg]
salar el musculo cerro
gemía lo dicho por
entrelazarle una disposición
suprema ordeno
cuando vive la Musa
de un poeta montañoso
desciende su risco,
cultivarse puede
semillas estelares
como ráfagas y estelas
como notas y sinfonías
de sueños intocables
se pueden capturar
estrellas y bendecir
a ello, lo más bello
el horizonte por fin
ya no luce sediento.
Llegó el momento.
[1000076566.jpg]
A la piedra luciente
tu cuerpo vivo corto
piedra de río
que sobre mí no ha
de pasar,
de fondo ya, raspando
realidad de tu forma
sereno, de besos
que destellan, de música
incierta.
Oh realidad
que te niegas a ti
mismo,
dices que jamás
nos existido
salaré el suelo ardiente,
[1000076567.jpg]
salere la arena
de lo profundo muerte,
cuerpo extendido
que corto salere lo verde
claro espejo frente
las aves
azul cielo que sospecha
cerca labios,
piedra viva,
luciente lodoide
tu escultura de carne
y capacidad de estrella
por un ardor
donde soldarse,
brillo de una luz
un desnudó trémulo
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Brillo que a la
creación invito,
tus dos labios de acero
libélulas de fuego
tus gemelos tiernos
se miran entre ellos,
pluma que te esconde
entre mi papel de sanguina
quiero saber el pronto
secreta tu existencia,
y tus venas de ríos
que se sonríen,
en tu frontera
de moros nuevos,
Sol ribera y su párpado.
[1000076569.jpg]
Föraq
Hipsípira
Meanána
Srabe
Miguel Esteban
[1000076570.jpg]
Mientras, tus faros
palpitan, horizontes
abren almáticos
a una armonía
crea y rebrilla
en tu mirada
verdor jovial disponen
todos campos
entre erizos viejos
y caracoles serranos,
tu alma rebrilla
voladora de páramos
y lobariegos sordos
mientras el ofor
secular de la encina
te otorga su virginal
encanto y frenesí
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no halo más cielo
que mirar tu corazón
escondido allí habitaba
la simiente
y el girasol encornado
admirarte como
se admira una maravilla
o Flor de Odín
esposa del Sol llamaron
tu mar de tierra
nuevo me acercas
y mi paridad de escala
te responde
no importa que no
te ver, no importa
que no te tengo
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Porque eres semilla
divina
y, después del invierno
verás florecer,
Eres mi medio
fuego, mi medio
latido, y lo llamo
por eternidad parece
que sí y se verá
secreto
como fuego pasaje
de cipreses somos
y jamás consumidos
pero sí prendidos en dicho
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Camino de ceniza y de fuego
tu voz, inextricable me
arrastra que la buscaba
el fondo de alabastro
pizarra en lo que
duerme el tejado
Entre dioses y corticos
a la verdad de las cosas
que me dice el secreto
su corazón virgen
igual de bosque diminuto
tu silencio bosque
umbrío que tanto
frugor me dispone
en latido de frenesí
y letra
de contar trinaras
sacando y cavando
terrores de aire,
cual árbol de estrellas
y pájaros en manos,
un ruido encima
los ojos;
corazón que yo ignoro
el viento,
y sólo acaricio la yerba
oh, secreta baja tierra,
censo fuese,
torso de arena,
que río canto,
voy en futuro de
tus pestañas
tristeza o pajarita
de piedra viva,
dejando escapar el humo
de tus rosa azul
en llamas
por encima mis hombros
quiero habitar tu
piedra de voz
ser helado en su
madero
y chasquido de oscuro
lumbre,
yoga más fuerte
que la alegría
destino jovial eres
de molinillo dispuesto
vida, golondrina de metal
en pecho latiente.
Fugaz, oleaje profundo
escarlata,
olor índigo que delata
una otra gota
largo cielo inutil,
ruidillo de hueso
que esculpidos, no llegan.
pájaro denso
de pelo rubio
frente la tierra;
salobre, suero o río.
Debítome tu secreto
sí por ese que florecen
húmedos suenan gemido.
y su gorgoreo a mujeres
desnudas, cálido
corazón
y cruje lo invisible
mi dorado vello en
Sol radiante deshace
mi calor, insiste
que pasa luz Júpiter,
al verte armado,
filo de amor en equilibro
de bosque torter
que se roler,
hecho en tristeza
vidrio que golpea
de mi dolores hondo,
quieres un amor,
un torso dorado.
entre los saludos
de pescadorcillo
de pañuelos ariscos
bastardos,
Misma amor en
sonoro acento,
oh, sal de aguardiente
severo anis,
diente incipiente
de rotunda roja
incipiente diente ligero
Aurora improviso,
dios notinal
formarecido,
escucho su voz de
coro marjal y flor feund
CERTERA CONJUGACIÓN
luna, oculta pared
de Sol escondido
luz de un mar luminoso
Atreverse vido,
nunca ha significado
menos que la posesión
más que bailar
el talletero lógico
del anhelo y lo oxótico
enmarcado,
te quiero por tu significación
no más por la que
puedo morderte;
no se anhela más al aire
porque puedo ser huracán.
Tampoco se espera
que el pez chico
se le quiera más
por tiburón.
Vivir sin quererte
no es negar biología
ni osar a la cóbola
por gozarte,
es arbol perenne
de fuerte raíz
un cariño teje
mundos y enrolla
tu potencia
mar de tierra pedigüeña
puede ser mi corazón.
en frontera la querencia
lo genera lo que no tengo
vibro y es de orocel
y rubí excelso
lo que de ti voy a generar
no solamente
te escucha lo invisible
y se haga visible
Engrande la virtud
dora hispando
a tu cartera lelario
invertuto, chimenea
que tornegas que
conozco llegos en tetaro
para ser invierno que dibuja
mi vida.
Embeber tu vida
sobre tus labios
no es soluerte en muerte
de mí, de ti la rosa
exhausta de color,
de olor de mis venas
que soleen a ti
perfume que halcitos
ese río que soledor
canto, sangre corres
por mí.
Lento, deliciosamente
encendido, son tus
ojos tranquilos,
salberlin de fuego
noc-turna ya eres.
Embeber tu vida
sobre tus labios
no es salvarte en muerte
de mí, de ti, la rosa
exhausta de color,
de olor de mis venas
que saben a ti
perfume que halcitos
ese río que soledad
canta, sangre corres
por mí.
Lento, elocuentemente
encendido, son tus
ojos tranquilos,
soberbia de fuego
nocturno ya eres.
de contener en trino
sacando y cavando
terrones de aire
cual árbol de estrellas
y pájaros en manos,
un ruido encima
los ojos;
corazón que ya ignora
el viento,
y solo acaricia la yerba
oh, secreta baja tierra
se.so [o senso] fuese,
terroso de arena,
que río canto,
voy en futuro de
tus pestañas.
tristeza o pajarita
de piedra viva
dejando escapar el humo
de tu rosa azul
en llamas
por encima mis hombros
quiero habitar tu
piedra de voz
ser helado en su
madero
y chorquito de acero
lumbre,
yogur más fuerte
que la alegría
destino jovial eres
de molinillo dispuesto.
Vida, golondrina de metal
en pecho latiente,
fugaz, aleja pálido
escarlata,
udor índigo que delira
una azar gata
largo cielo inútil,
ruidillo de huesos
que escrupulos no llegan,
pájaro denso
de pelo rubio
tiende la tierra;
satalero, suero o río.
Delítame tu secreto
sí por ese que floretas
húmedos suceden gemidos.
y su garganta a mujeres
desnudas, cillo
y cruje lo invisible
mi dorado vello en
Sol radiante destrie
mi color, insiste
que pasa luz foránea,
al besarte armada,
filo de amor en equilibrio
de bosque contar
que se rolar,
noche en tristesia
vidrio que golper
de mi dolores hodo,
quieres un amor,
o un lienzo dorado.
entre los saludos
de pescadorio
de pañuelos estelares
barbados,
Misma amor en
sonoro viento,
oh, sal de aguardiente
severo aris,
diente incipiente
de rotunda roja
creciente diente ligero
Aurora insomnio,
dios notinal
ferparecido,
Escucho su voz de
oro marial y flor fecund.
TERCERA CONJUGACIÓN
Luno, oculta pared
de Sol escondido
pez de un mar luminoso
Atreverse vida,
nunca ha significado
menos que la posesión
más que bailar
el tablero lógico
del anhelo y lo oxálico
enmarcado,
te quiero por tu significación
no más por la que
puedo morderte;
no se anhela más al aire
porque puedo ser huracán.
Tampoco se espera
que el pez chico
se le quiera más
por tiburón.
Vivir sin quererte
no es negar biología
ni orar a la cádola
por gozarte,
es árbol perenne
de fuerte raíz
un cariño teje
mundos y enraíza
Tu potencia
mar de tierna pedigüeña
puede ser mi corazón.
en frontera la querencia
lo genera lo que no tengo
vibro y es de oracur
y rubí excelso
lo que de ti voy a generar
no solamente
te escuche lo invisible
y se haga visible
Engrande la virtud
dora hispamiento
a tu certero labrario
invernato, choreza
que tornesa que
conozco llegos en tetora
para ser invierno que dibujo
su vida.
Amé tu presencia
de noche que se
deslizó, y entre
los verdes quietos
oscuramente pasó
a abrazarme hermoso,
toda nidos y piquillos
siderales, forma de
murto templado
nuevo ojos de astro
luminoso, que frío
envuelve el cuerpo
que brilla.
Tu vientre, espuma
de primeros vientos,
que entregó a
la amarilla noche
rayos de otra luz
que besan;
cuerpo libere
la pálida luna
te cede,
fulgura opers río
opers luna incto
don de amor
crepitante sombras
revelación de noche
que fulgura sea azul.
Piedra mayor
que el polvo
de esmeralda pulido
Esmero primario
el sonido pleno
crepitante oídos
pares, el aire
surcando enésimos
fantasmas de carne
Buescar el aire
del basalto temblando
solo es surcar
la arena de tu piel
como tostada hundida
en leche.
sonder ya el repiquetes
las gramas chocando
en aire lechoso
finales testigos
de un aullido férreo
sobrecogimiento
lechos, y talagones
de árboles,
melodía de ejércitos
de sálvia y raíces
rajando la tierra
entre cerros se
divisaran mi ficha
desorchado en algún
friente que me pienso
Era una punta
de sílex
Vestigio de ardo
trilló una siembra
filo del reino mineral
vetos espumantes
trarían los pasos
entre carrusel
los grillos insomnes
aquel verro
mayor que el polvo
diamante brilla
lo intrito
escritura rupestre
entre huesos de tu
agua y tu voz
Secretos de miel
me traen tus flores
¡Ay, de tu lecho
arrullos de agua
y azúcar traen
tus notas!
En mi corazón
mi vida alegre
canta la pena no tiene.
Al amor sinto
mi cáliz de colere
cuantos de mis sentidos
tiene, ya sentido
la tierra,
jaulita de grillo
es mi sonido
Aquí con la luz
asomando a las
flores la mañana
que besan los ramos,
que llene el rocío risueño
atodo lo que sientes
gitana mía
gitanilla mi maravilla
mi caléndula mi mejicana
ya asoma el firmamento
¡Ay a caballo lebro,
sulos detrás del valler
a ser caballeroso ofín!
Quiero tu vers
de harto continua
son solo tu voluntad.
En principio sin final
alcalga conmigo
este sendero no real,
solo es espiral
secuestro amor
casa de amarillo corcel
veros que danzan
al Sol, soberte
como se ve
un tigre en la ciudad
una orgánica
de mi amor sin reldor
Sé que a nadie concierta
es mío este muerto.
Me duele, yo le he
escrito, levantada en
mis brazos, a soberano
esfuerzo, sin llanto
ni quebranto,
mi sangre verde lo
navega en su hondo río
como Alea de hija
como nuevo tiempo limpio,
entre los imposibles
pájaros,
es luz que morder a
mi lado.
como árbol y su palmo...
He crecido en gloria,
su apetito sin fin
su universo de leche
eternidad risueña
de primer lance
furo que cire en
alfalfa o de entusiasmo
en atrio de estrellas
afición nuestro
de amar el arte
inmortal,
de espíritu a sentido
latido procorz en celo
profundo que bromo
arrogante es mi verso
admire dedicando al Sol
en mi plaza solera
un espino herido
el corazón.
Abundio en cenizas,
de cascada redonda
la gloria,
cuyo rumor de viento
entre azules frontas,
destello de ausencia
en este mentis,
que a besarse baja su
retrato, entre
su eco en espejo,
que hace ahondar dos
abismos de ojo quieto y
locura.
Quisiera cantar
como cantan turkiales
entre vosotros bullera
natural, asido
de terrago, guijarro
seguro
el flornante lebrezo
la espiga entre alfalfa
entre comino me
lleva a tu casa
el hinojo solar
la luminoso carrasco
entre el romero
castellano, el tomillo,
la jara resinosa
toda umbral terrena,
cantar entre vosotros
belleza inmemorial
como el tierno celo
la dehesa inmortal,
sin escaptorio pobre
tallo, retazos de verde
savia, el murmurio
de tu agua toros
incipiente, comino
la idea pocos vieron,
encontrarte, arrullarte
quién pudiera ser
otro mismo,
entre el azar sereno
flores / sonrientes /
toda decido /
bandad regresivo
rojo el fiel ofrecimiento
entre el espino del monte
entre el severo gordo /
altivo de este gris
lenguaje, y las rocas
nutrimos, que los
campos no enblangrece,
espejo del sol su piso
su destino halleto
que el armino perfilaba.
Amarilla Mejicana embriagante
que tus pétalos no lonxos
amarilla vido, que hoja a hoja
su olor cierne en un puente.
pétalos que en piel de luz
comodan su aposento;
y al celestial lucero,
esposo del Sol virtuoso
embriago los rosas
pulsando el arpa del viento.
Aurer que eriges
tus alas de rubia fronda
égloga que en los pájaros vuela
canto el céfiro solar
te erige caléndula.
oh, de silvestre empanada que
exige respeto al oso
vuelo que el lirio silvestre
guarda entre perras
verdes primavera
y
ya puso a la abeja
en cuento, rayos los
azahares y caros de
manzanilla gorda,
blanca corrupilla
en patria de ojos y oídos
de sierpes y reinos
hermosos
su pie claro breve,
que puro pisar se
atreve.
de lelones, corro
la dormitera raras,
conte devocionario
la senda abandono,
viene tanta sierpe...
Al rey estramonio
este lleve alhaja
mono que al cielo lejos,
enlazando corazones
y ásperas razones,
inminente olor, el viento
supuesta, del coto
centinela,
alanto, piso yo
la amarilla arilla
de luz poderosa y audaz
cerca.
Aleros la sonrisa
del Sol en mi frente
musa hace tres quise
despertar en ti
esto que leo jamás
se pide permiso
siguiente fue despertar
tu rendimiento sanguinoso
corrige, frente, trinchera
que sentimiento
consiguiente concurrió
decir cristales relucientes
todos tus pensamientos
índigos valores
tu cuento quien eres
y vales para este Centauro.
Tu mira cardenal
que yo no ignoro
tu condor a seguro
rosa México que
origen lo que yo oro
fuego que se alborota
intrincable sucesión
brillador afán
latiente apertura de regir
dimensional riego mi surco
galáctico / pisa / corazón
y vela mi sol
que divinizo tu paso
por minero tuve el cerro
por barquero tuve
el océano / por mi serge
tuve el dulce tormento.
Por tu amor se derramó
la fuente inmarcesible
todos mis hierros germinan
susurro de espada
y cristalina savia.
¡oh, raíz
jamás vine a ti infausto
camino tus vilezas
he surcado /
amarrarte despierto necesito
allá tu temblor
allá camine yo escondido
de tu coro despido
hoy por hoy morar
por ir contigo
jamás veré el fallecer.
Por y de lección.










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