I HOJA
Mi flama tiene sed,
sucumbe de gozo a tu yermo
cercano, espero en el Sol
los suspiros fértiles del fuego azul
que yo amé, sobre estos cielos,
sin vuelta atrás, todo está hecho.
Alguien pronuncia mi nombre
el Valhalla me llama
este mi respiro de hoja
de quietud bastarda, de flanco áureo
el fuelle mi ventisca solar,
desde raíz en tierra te surco,
endógeno, como la sola voz
de conciencia presa, del saber que
quiere y degusta, de encanto vil,
prometido, de principio
en causa y finalidad, vengo a exhumar.
II HOJA
El rifle, el arma, la incombustible
flama; libre viril, a color,
trino que cierran los ayes
ese saber que quiere, que desusa
de principios encerrados
de mente en conservas
que ve luz a vez primera,
como materia a Tierra de fuente
traicionera, oh, de vágido indeleble
deshonesto habla, si el amor fuera
carne, serías única mujer todo
me habita, atañe que dulce tormento
extasía cruento, la incumbencia
que atañe, donde acaba la
nada esencial, siglo que ve
vilezas, sienes desmanteladas,
en desconocimiento adquirido.
III HOJA
Oh de narrativas estúpidas,
no gira mi mundo,
yo, si desempeño al amor,
primer basilisco, tengo destino,
Musa, y más ganas, que dinero,
sí convergencia,me advierte,
puedo y lograré. Mi acometido,
en sargento propósito,
dejaré mi nombre a lo alto,
allá donde el necio no dispone,
brindaré con la diosa
secuestra mi latido,
seré humanimal a su vera
volviendo entera la realidad.
Esteban el hijo Castellano







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