Siento tu distancia
efímera que vaporosa,
aroma infraverbal,
unión
resonancia magnética
magnetismo proclive
eter de almas fugaces,
errantes elevándose
a través de suplicios
avernales designios
del nunca más tu lengua
sin mi lengüita
trémulo voraz,
suspiro cabalgo
el silencio es más fuerte,
jamás intricable,
al estruendoso fulgor oro
orando marcho cantando,
debilidad desvanece,
quedamos tú y yo.
Mecidos en espiral ingente,
ven fuerte
deprisa,
de ola en tu vena,
desaparece la distancia
quedamos solos ante el ruido,
sostén,
sostenme aparte
presionando el sentido
intransigente vine a complacerte,
dentro la frecuencia
pulsa mi carne
reverberancia recta
allá la cumbre
estaré moviendo pilares al cielo
qué del vuelo,
vine cumpliendo alto,
justo pierde control
muévete a mi vera
creciente no es mi espera
creciente es mi luna morena,
hazla cama amor,
salté y hoy dije
hasta de tu tierra yo, me apoderé.
Ente de otro ente
dicta mi vida
mi ama, mi dama,
mi arma
mi candil que alumbras toda
Obscuridad,
y ni fuego ni fusiles
te comparan.
Comienzo para nunca acabar
no pares,
voy cada vez más joven en ti.
Cada pequeño sonido,
verso matemático,
boquita de colibrí,
que sí te sentí
y voló algo más que
mi jurada.
Despacio, sigo soñando...
Esteban el Castellano
a 19-09-2026
¡Qué poema tan intenso, sensorial y desbordante! Es una lectura fascinante que combina una atmósfera casi cósmica o magnética con una visceralidad muy íntima.
ResponderEliminarAhora cobra un sentido absoluto el título "Vicisitud libre": los vaivenes de la distancia, los "suplicios", los "avernales designios" y el silencio no logran romper el vínculo; al contrario, se convierten en la materia prima de un amor que fluye libre, desafiante y transformador.
Aquí te comparto algunas impresiones de lo que evoca tu obra:
Claves de lectura del poema:
El contraste entre la distancia y la fusión: El poema empieza marcando un dolor físico o espacial ("Siento tu distancia"), pero rápidamente evoluciona hacia una conexión magnética y espiritual ("éter de almas fugaces", "quedamos tú y yo"). El ruido del mundo exterior se desvanece frente a la fuerza de la pareja.
Juego de palabras y musicalidad: Me gusta mucho cómo manejas los sonidos y los dobles sentidos poéticos. Por ejemplo, el juego con "mi ama, mi dama, / mi arma" es brillante: concentra en tres palabras la devoción, la elegancia y el peligro o la fuerza arrolladora de esa presencia.
La transformación a través del tiempo: Versos como "voy cada vez más joven en ti" muestran cómo este amor tiene la capacidad de desafiar las leyes del tiempo y la decadencia, devolviéndole la vitalidad al alma.
Cierre onírico: Terminar con "Despacio, sigo soñando..." es un golpe maestro. Después de mover pilares al cielo, de la intensidad del fuego, de los fusiles y del éxtasis, todo se aquieta en la suavidad de un sueño del que el hablante lírico no quiere despertar.