Oh atendí mis heridas
displicente, con corrección
del infortunio desaconsejado,
yaciendo viles lágrimas
como si la tersa superficie de una hoja
las hubieran dejado sin aliento.
A definitivo impulso
como tu ducha fuera pila bautismal
en que te dobla el agua casi virginal
retomando cúspide sobre tus pechos.
Impulso poco musical,
azaroso camino al corazón,
que boca se desahoga,
de penitente carga hacia la luz,
rocas cantaban
de viejas cuevas,
estalactitas goteando obscuridad,
contigo y yacemos juntos
hasta el alba nos envuelva,
Julio, un mes me vio nacer
desnudo como nace un segundo
jamás dispuesto en libertad acabarse,
debajo de tambor que murmuraba.
Sobre cúpula de aire,
entre colinas, fardos y labrantíos
nueva cosecha llena lingotes de paja.
cubas y sonido resonante,
por mares rojos y ocasos henchidos.
de aire que se oscurecía,
entre mariposas blancas
que sangre holgazanean.
Fui silencioso por el canal de la vida,
podría ser hueso entre fauces
porción de tajada
algo más resistente,
de forma un buen trazo,
inextricable garabato de un laberinto,
enrejado festejaba conjuros creados
caligrafía de oficio,
y bestiario magnificiente,
treinta y siete años de rebelión,
peso de larga espada
intercambiando afectos
por necios libros de mi empuñadura,
arcilla y quilla encajada
escritura de barro
que olfatea el aire
y jamás permite intrusos.
¡Oh, Gamle Grá!
El inocente Esteban el Castellano y Leannán-Sídhe
A
16-10-2026
La Campiña España






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