Soneto Amándote ferviente la mía llama, en fuego la amapola ya apresada, llamándote la aurora te destapa, este corazón de sentirte te ama. Renuevo la sangre que yo no peleo, la rosa no te miente, tuyo aliente. Tu latido con un beso yo tiente, flor nacida, sí fecunda su aleteo. El estambre una caricia advertida, de tu piel sentida, el vello erizado, su gineceo al blanco da bienvenida. Óvulo atravesado cual sembrado su primera tierra en la primavera, germina en tu vientre ya alumbrado. El Castellano a 1./11/2026