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Alma en libreta solícito

 Manantial fulgente de inspiración tu mirada tierna sin compasión. Matices de esmeraldas tu  pupila enfrentada con mi pupila. La golondrinera el aroma  de tu piel frágil y esquiva, con sus amapolas amarillas el color de tu pelo. Un piropo, el suspiro de mi amor. Que corre, que escapa y vuelve, el cosquilleo. Tu boca con mi boca bebiendo del mismo agua del deseo. Tu piel con mi piel avivando el fuego  del sentimiento. II Resplandor de auroras en los recovecos donde se refugian mis ilusiones en mi pensamiento. Tu tez conoció mis manos, y mis manos te modelaron para su recuerdo. Eterna batalla a la noche cuando noto tu ausencia, la noche que galopa y yo con palabras sufridas de nuestra vida sentida. Ahora hay felicidad entregada, con besos escritos y roce de nuestros cuerpos. Me enamoré de la vida, y nada me falta, porque todo me llena. Te volviste a pasear por mis sueños, y en sueños nos reconciliamos. Vuelve a mí el dulce Tormento, para vivir soñando con tu corazón, y...

BATALLAR TU CARIÑO II

 I PARTE I Me voy amor a la contienda dispone el Paraíso angélico, tu entraña cierne y dispone. Entereza y desdén de pocos o ningunos hombres, dispongo. Contienda flamígera sin amparar sentires mediocres, llevo en espaldar y pechera; quiero me esperes, entre mares de ausencias, y solas voces que llenarte nunca podrán, Quiero no depongas, jamás, tus armas Musa, traeré entre sones un arma esencial, tu amor, en frente con mi sangre en mi sien. II Marcelino Sáez García Enarbolar banderas, regocijos como flores de loto entre mis labios, inmolarme en un beso para lograr tu amor, amada mía, No me lo pongas fácil, ni dificil, un poco, solamente responde a mis disparos de ternura como una guerrillera enfebrecida yo sí me rendiré si me lo pides, no, no soy batallador, pero esta guerra, la libraré por ti, con la palabra, mi arma inofensiva, mi disparo de tiempo, mi porvenir espero entre tus brazos. Firmemos ya la paz no hagamos fuego con la leña del árbol derribado, hagámonos un mundo donde n...

Laredo ; CANTABRIA

 

Brevaje Mercurial

 En creación sumisa disciplinar uoh 10:55 a.m ¡Ya lo tengo falta pasar a limpio! I De tórrido invierno: Justo en horas invernales previas a la primera alba,  entre primera luz matinal vírgen Aurora,  nuevo día. Primerísima luz boreal,  estaba Lunamar,  recostada en el sillón del diván; se le arremolinaba pedigüeño un matojo de blanca seda un fino Angora,  se le reclinaba girando torno su azabache falda,  con su hocico proceloso y húmedo parecía que despertaba el sueño de su rosa a Lunamar Solano así gustaba en público la nombrasen,  señora enigmática de terciopelo en mirada profusa y procaz. II La rosa su sueño era azul,  verde escarlata como una rosa de pétalo granate cual ababol,  y la turquesa de ojos su doncel Esteban. Oxidada. Iba de travesía la doncella escarlata,  rumbo,  a coger una estrella flamante,  aparecida en su cielo; entre un verso y una perla entre una flor de loto un azul rebrillante purísimo, casi le ceg...

Sortilegio Solar

  Era una rosa esquiva,  yo,  lentamente leía su poesía,  como lluvia cae resplandeciente un otoño lluvioso,  que aún no comenzaba a plañir; de pétalos lisos,  irisados,  su tez era,  y figura como el deseo afilaba y moldeaba,  una elegancia que oh,  rosa,  te caminaba,  tus cabellos de realeza,  ya no me surcaban inimaginados,  tu alba de ojos centellea,  que sonríe a un Sol fierro de espadas y rayos entorchados,  belleza tuya, aquello era otra esfera; onírica, de sueño y mordisco de quien te contemplara,  sueño,  sueño vuelto flama de realidad. Ii Azar beligerante,  de tres venas bellas como razones heridoras,  encausadas, ardía el silo mi idea,  silo blanco donde Obscuridad flotaba y se quedaba en cada pared pendiente,  entre todo batía un murciguillo,  Myotis Myotis del tejado a capturar somera polilla,  despistada,  había de aquella encrucijada un desván en s...

Sed de luz

  Cuanto te acercas a mí miedo intuyo somero sin rivera a estar cerca, más cuanto te alejas miedo a estar sin mí alegas, dijo un librillo, franca tu vera destrenzo, viva esta espuela, horizonte vasto me acercas como lloverte amor sin cesar, paraísos yertos sin escalas ni vals terreno, puridad acaso bastó como lobo de orejas afiladas sin aullar no era lobo, me acerqué hocico he irremediable contestó un azar de tres caras y nueve venas razones, como derribar la franca tapia verja de nueve cerrojillos iridiscentes, los ángeles valientes morían primero sin ascua eterna ni mármol florido, quizá puede como alimento de vano murmurio, hoy oso al por mayor reminiscencias al recto lado, acompañar tu furor de armas, desde nimbo pasajero, y desquicias propias trasmutadas, al impetuoso servir de la llaga, Pléyades cercanas como resoplar la luz y capturarla a ojos fríos, indicio que su halo dicta inspiración a raudal, halo indiscernible que casi saboreas confines, de sosegada dicha insobornable,...